CIUDAD DE MÉXICO, 4 de septiembre.- Con menos de tres mil manifestantes, lejos de las mega movilizaciones que encabezó la semana pasada, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) orquestó ayer el días más caótico en la capital, hasta el momento.
El cerco con vallas metálicas que se instaló el fin de semana pasado en las inmediaciones de la Cámara de Diputados fue trasladado a la colonia Tabacalera, para resguar el Senado.
Los manifestantes supieron que les sería imposible perturbar la sesión de los senadores en la que se discutiría la Ley General de Servicio Profesional Docente, así que optaron por instalar bloqueos en el cruce de Paseo de la Reforma e Insurgentes. El objetivo: impedir el ingreso de los legisladores y retrasar el proceso legislativo.
La CNTE actuó en pequeñas células, principalmente integradas por miembros de la Sección 22, con sede en Oaxaca.
Hacia las 8:00 horas, Reforma fue bloqueada entre el cruce con Puente de Alvarado y Circuito Interior.
Sobre Insurgentes los protestates se desplazaron hacia los cruceros con Madrid, Antonio Caso, Plaza de la República, Tomás Alba Edison y Puente de Alvarado.
La estrategia aprovechó el estrangulamiento que ocasionó el cerco de la Tabacalera y destinó a grupos más pequeños a bloquear calles secundarias, como General Prim, que en otras ocasiones es usada como vía alterna.
El caos que se gestó con la instalación de los bloqueos encontró su máxima expresión cerca de las 9:00 horas, cuando miles de capitalinos usan el transporte público para llegar a sus centros de trabajo o estudio.
Dejar el automóvil en casa tampoco fue opción para libar los cierres de la CNTE: El corredor de la Línea 1 del Metrobús, en el que se transportan alrededor de 470 mil personas todos los días, fue cerrando sus estaciones conforme los maestros se apoderaban de las vialidades.
La avenida Insurgentes quedó incomunicada entre Eje 1 Norte, a la altura de Buenavista, y Chapultepec, debido al cierre del servicio de la Línea 1.
Miles caminaron más de un kilómetro para superar la zona de bloqueo y encontrar alternativas de transporte.
A pesar de las afectaciones a los corredores del sistema Metrobús, la dirección de este medio de transporte aseguró que ninguna de las empresas operadoras ha reportado sus pérdidas.
La única forma de salir del bloqueo era caminando o en bicicleta, ante el cierre de las estaciones Revolución, Plaza de la República, Reforma y Hamburgo, del corredor Indios Verdes a El Caminero.
Las protestas no escatimaron para afectar los traslados, incluso de aquellos con alguna discapacidad, como el caso de María Silva, que realizó el trayecto entre Buenavista y el Hemiciclo a Juárez en silla de ruedas.
Tengo una audiencia en los juzgados, mi cita es a las 11 y es importante que esté porque las citas de las audiencias no las dan los jueces cuando tú quieres. No sé qué va a pasar si no llego”, dijo la afectada.
Llevo dando vueltas más de una hora, ya hablé a mi trabajo y me dicen que busque cómo entrar; yo trabajo por el Monumento a la Revolución, pero no me dejan entrar. Es la tercera vez que me pasa en la semana”, señaló Perla Herrera.
La dimensión de los bloqueos alcanzó a la red subterránea del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, que optó por cerrar las estaciones Zócalo, Allende, Bellas Artes y Revolución, de la Línea 2.
Joel Ortega, director del STC, explicó que los cierres responden a protocolos de seguridad y protección civil para evitar el ingreso masivo de usuarios, que podría ocasionar riesgos para los usuarios y la operación del sistema.
Ortega detalló que las mayores afectaciones se registraron en la estación Revolución, debido a que en sus inmediaciones se instaló un cerco de granaderos.
Éste fue conformado por alrededor de 500 granaderos de las agrupaciones Guerreros, Relámpagos y de la Policía Auxiliar, además de dos camiones de traslado sobre los cuales se apostaron cinco efectivos con rifles para lanzar gas lacrimógeno.
Una de las vialidades más afectadas fue Eje 1 Norte, que recibió la carga que no pudo ingresar a la zona Centro, avenida Hidalgo, Eje Central, Balderas, Fray Servando Teresa de Mier y Circunvalación.
Sobre el Circuito Interior, a la altura del aeropuerto, fueron desplegados granaderos de la SSP-DF para resguardar las inmediaciones de la terminal.
Los bloqueos del Centro se retiraron después de las 16:00 horas, en dirección al campamento que mantiene la CNTE en el Zócalo, pero una nueva marcha noctura y manifestación frente al Senado obligó a nuevos cierres en Paseo de la Reforma.
Los costos del plantón
La mañana de ayer, el desayuno de uno de los grupos de la CNTE, procedentes de Pinotepa Nacional, fue frijoles con epazote y tortillas.
Un grupo de Tuxtepec comió huevos revueltos con atún,preparados en una cazuela para unos diez manifestantes.
En la carpa gigante que hay en el costado poniente del Zócalo se pasó una caja con la leyenda “donativos”. Ahí se depositan cinco, diez, 20 pesos, de acuerdo con las posibilidades de cada integrante del plantón. Lo que se colecta se usa en adquirir alimentos de cada sección del plantón.
Diario, una comisión sale a hacer la despensa: las legumbres se compran en La Merced y las latas, aceite, arroz y pastas, en la Comercial Mexicana de Venustiano Carranza.
El agua es comprada a razón de 15 pesos por cada bidón de 18 litros y sólo se usa para cocinar y beber. El agua de lluvia que escurre de las lonas es recolectada en cubetas y botellas para lavar trastes.
Pocos de los manifestantes desayunan, comen o cenan en las fondas o restauranes del Centro.
Uno de los integrantes del plantón gasta alrededor de 50 pesos diarios en la comida comunitaria. Esto daría un total de 400 mil pesos diarios para el sostenimiento de los cerca de ocho mil manifestantes que, de acuerdo con la Jefatura de Gobierno del DF, se encuentran en el Zócalo. Durante la primera semana el plantón tuvo hasta 20 mil integrantes.
A ello hay que sumar el gasto en transporte. Diario hay al menos cuatro autobuses estacionados en el Zócalo. Cada una de las unidades cuesta al menos seis mil pesos de renta diaria.
Su bastión del Zócalo pierde fuerza
Una a una las demandas de los integrantes de la CNTE han caído, la población del campamento en el Zócalo se ha reducido notablemente y las condiciones de vida en la concentración comienzan a ser apremiantes.
La ratificación de la Ley de Servicio Docente en el Senado, la escasez de dinero y la lluvia ha hecho que el plantón en la Plaza de la Constitución tenga un aspecto menos ajetreado y festivo que en sus primeros días, hace dos semanas.
La escasa actividad del plantón no sólo se explicó ayer porque el grueso de los maestros partió de madrugada rumbo al Senado.
Hay importantes extensiones despobladas de manifestantes, tiendas de campaña o plásticos. Incluso cerca del asta bandera monumental existen huecos significativos entre las carpas.
En el ala sur del Circuito Plaza de la Constitución es posible pasear entre las casas de campaña que ya han perdido la densidad mostrada hace dos semanas, cuando era difícil andar de un lado al otro del Zócalo.
8 Mil manifestantes calcula el GDF en la zona
En el costado sur de la Plaza, una tercera parte de la carpa que sirvió para el cine en tercera dimensión durante el verano se encuentra desocupada.
En el costado poniente, a un lado de la Catedral Metropolitana, bajo cada lona amarrada de postes y árboles, hay dos o tres casas de campaña en lugar de las diez o 20 que había el pasado fin de semana.
En la calle Guatemala, el plantón bajó su población. Detrás de Catedral hay casas de campaña habitadas, en el resto de la calle sólo lonas que cubren el piso, pero sin manifestantes.
De acuerdo con estimaciones de la Jefatura de Gobierno del DF, el plantón que llegó a tener unas 20 mil personas, ahora sólo cuenta con unas ocho mil.
Hasta anoche, los miembros de la CNTE aseguraban que participarán en la manifestación del próximo 8 de septiembre convocada por Andrés Manuel López Obrador contra la Reforma Energética, sin embargo, no se prevé el retiro del plantón para permitir el mitin del tabasqueño.
De madrugada
Ayer la mayoría de los manifestantes salieron a partir de las 05:00 horas rumbo al Senado de la República, en el Paseo de la Reforma, dejando el campamento sólo con una guardia.
Los miembros de la CNTE informaron que la salida antes del amanecer se debió a que se tuvieron noticias del cerco formado por la policía en torno a la colonia Tabacalera, donde se ubica la Cámara.
Además la estación Zócalo del Metro no abriría sus puertas, lo que motivó a que echaran a caminar para llegar a la zona donde se desarrolla la protesta.
En tanto, en el plantón del Zócalo, que cumplió dos semanas de haber tomado las carpas gigantes instaladas por el GDF para los programas recreativos de las pasadas vacaciones, se reponía de la lluvia que sufrieron la noche del lunes y madrugada del martes.
La tormenta y posterior lluvia matutina dejó maltrechas las tiendas que están fuera de las carpas gigantes.
La lluvia también orilló a los manifestantes a realizar labores de limpieza con escoba, agua y cloro.
Las brigadas de vigilancia realizaban rondines, exigían a los turistas que no tomaran fotos y los conminaban a salir del Zócalo.
Lo tenemos tomado”, dicen refiriéndose a que consideran al Zócalo como territorio exclusivo de los miembros de la CNTE.
Los integrantes de la CNTE que permanecen en la Plaza, sin embargo, aseguran que estarán listos para marchar de nuevo hoy y el domingo próximo.
De acuerdo con miembros de la Coordinadora en el plantón, en el transcurso del día llegaron organizaciones afines que participarán en la marcha nacional convocada para hoy.
Ayer por la tarde, tras la aprobación de la Ley de Servicio Docente en el Senado, los miembros de la CNTE retornaron al Zócalo. Los que no contaban con paraguas o impermeable se cubrieron de la lluvia bajo lonas de plástico en grupos de entre diez y 20 personas.
El recibimiento en el plantón fue poco efusivo. El clima no ayudaba. Tampoco tenían mucho qué celebrar.

















